Vértigo en los niños: cuando "todo da vueltas"
Vértigo en los niños: cuando «todo da vueltas»
Cuando un niño dice que «todo gira» o pierde el equilibrio de forma repentina, es normal que los padres se preocupen. Afortunadamente, la mayoría de las causas de vértigo en la infancia no son graves y tienen tratamiento, pero siempre requieren una evaluación médica para identificar su origen.
¿Qué es el vértigo?
El vértigo no es simplemente un mareo. Es la sensación de que el entorno está girando o de que el propio niño está dando vueltas, aunque permanezca quieto.
En los niños pequeños puede ser difícil describir esta sensación. En cambio, pueden manifestar:
- Episodios repentinos de pérdida del equilibrio.
- Dificultad para caminar.
- Miedo a moverse.
- Náuseas o vómitos.
- Palidez.
- Necesidad de sentarse o acostarse.
¿Cuáles son las causas más frecuentes?
Las causas más habituales son trastornos del oído interno y algunos tipos de migraña.
Entre ellas destacan:
- Migraña vestibular, la causa más frecuente.
- Vértigo paroxístico benigno de la infancia, que suele aparecer entre los 2 y 6 años y generalmente desaparece con el crecimiento.
- Vértigo posicional benigno, menos frecuente, que aparece al cambiar la posición de la cabeza.
- Inflamaciones del oído interno (laberintitis o neuronitis vestibular).
En algunos casos, el vértigo también puede deberse a anemia, déficit de vitamina B12, presión baja o factores emocionales.
¿Cuándo consultar?
Es recomendable que un niño con episodios de vértigo sea evaluado por un médico, especialmente si:
- Los episodios se repiten.
- Presenta pérdida de audición o zumbidos.
- Tiene dolores de cabeza intensos.
- El vértigo aparece después de un golpe.
- Presenta fiebre.
- Tiene dificultad para caminar o presenta síntomas neurológicos, como debilidad, alteraciones del habla o visión doble.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada y un examen físico. Dependiendo de cada caso, el especialista puede solicitar:
- Evaluación del equilibrio y del sistema vestibular.
- Examen auditivo y según edad exámenes de función del equilibrio
- Exámenes de sangre cuando se sospechan causas generales.
- Estudios de imágenes solo cuando existen signos de alarma.
¿Tiene tratamiento?
Sí. El tratamiento depende de la causa.
Algunos niños solo requieren maniobras especiales para reposicionar los cristales del oído interno. Otros pueden beneficiarse de tratamiento para la migraña, rehabilitación vestibular o manejo de enfermedades generales como la anemia.
La buena noticia es que la gran mayoría de los niños mejora completamente cuando se identifica la causa del vértigo y recibe el tratamiento adecuado.
Un mensaje para los padres
Si su hijo presenta episodios de vértigo o pérdida del equilibrio, no los atribuya únicamente al cansancio o al crecimiento. Aunque la mayoría de las veces no corresponde a una enfermedad grave, es importante realizar una evaluación médica para llegar al diagnóstico correcto e iniciar el tratamiento oportuno.
Un diagnóstico precoz permite tranquilizar a la familia, descartar enfermedades importantes y ayudar al niño a recuperar rápidamente sus actividades normales.